Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres
sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
seguro sin seguro
te dejo frente al mar
descifrándote a solas
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota
te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía
pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono
estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos
estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra
estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen
y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.
Mario Benedetti
domingo 28 de junio de 2009
miércoles 28 de enero de 2009
Hay tres maneras de escribir un post sobre amor

La primera con el corazón
dejar que broten las palabras libremente
dejar que broten las palabras libremente
sin ordenarlas
sin pensarlas así como vienen
sin pensarlas así como vienen
simples espontáneas
sin puntos sin comas
sin puntos sin comas
en su estado puro
melodramáticamente ridículas
melodramáticamente ridículas
naturales
para no ocultarlas en una montaña de palabras
cultas elegantes y mentirosas
que nunca serán más bellas ni más creíbles
para no ocultarlas en una montaña de palabras
cultas elegantes y mentirosas
que nunca serán más bellas ni más creíbles
que las verdaderas palabras de amor
que se dicen los que se aman obsesivamente.
La segunda es con la razón.
Eligiendo rigurosamente las palabras, una por una,
La segunda es con la razón.
Eligiendo rigurosamente las palabras, una por una,
reflexionando sobre cada verso,
tratando minuciosamente de ser original,
tratando minuciosamente de ser original,
inteligente, revolucionario;
examinando el contenido como un químico,
transfigurando la emoción en una metáfora racional,
ajustando la pasión, la intensidad,
el ritmo de los sentimientos, pensando en lo que se está escribiendo,
para que el alma no sea tan desordenada
La tercera y la que nunca ha sido valida para mi,
es escribir un post sobre amor
sin haber estado nunca enamorada.
examinando el contenido como un químico,
transfigurando la emoción en una metáfora racional,
ajustando la pasión, la intensidad,
el ritmo de los sentimientos, pensando en lo que se está escribiendo,
para que el alma no sea tan desordenada
La tercera y la que nunca ha sido valida para mi,
es escribir un post sobre amor
sin haber estado nunca enamorada.
martes 6 de enero de 2009
Felicidad

"La felicidad es una mariposa que, si la persigues, está justo más allá de tu alcance; sin embargo, si te sentaras en silencio, podría posarse sobre ti" (Nathaniel Hawthorne)
La frase es interesante, no lo dudo. Pero hace despertar una de mis contradicciones más desesperantes. A veces estoy de acuerdo en que las cosas se encuentran, no se buscan. Que siguen su curso y fluyen hasta ti. Pero al mismo tiempo me molesta la pasividad, el conformismo de “si tiene que pasar”, pasará.
¿Y si la felicidad no es una mariposa, sino una planta? ¿Y si es algo que tienes que sembrar, cuidar, abonar, regar, poner al sol? ¿Y si la felicidad no viene ni se va, no nace ni se muere, sino simplemente está o no está?
Así que me pongo a pensar las veces que me he sentido feliz. Los instantes. Y la mayoría de las veces ha sido cuando me he abierto a las posibilidades y me he entregado de corazón. Cuando no he analizado los pros, los contras, cuando me he dejado llevar.
Yo me veo en el futuro, y me veo feliz. No sé si tendré casa propia, si habré escrito un libro o habré plantado un árbol. Ni idea. Me da igual, mientras yo sea feliz. Lo que realmente quiero son muchos instantes repletos de felicidad. No lo baso en una pareja, porque fuì infeliz en una de mis relaciones......
Conclusión... Hay que vivir a fondo, arriesgando, apostando, probando, intentando. Más que esperar a que una mariposa se pose en mi mano, prefiero convertirme en una. Radiante y llena de colores que me permitan volar. Quizá eso sea la felicidad, las alas que nos convierten a todos en brillantes mariposas.
Quizá la felicidad es posarse en la serenidad de alguien que no te estruje entre sus manos. Pero para eso, primero, hay que saber volar. Saltar al vacío. O conseguir a alguien que nos empuje.
Yo ya conseguí a ese alguien…
Quizá la felicidad es posarse en la serenidad de alguien que no te estruje entre sus manos. Pero para eso, primero, hay que saber volar. Saltar al vacío. O conseguir a alguien que nos empuje.
Yo ya conseguí a ese alguien…
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